El feminismo y la lucha por los derechos LGBTIQ+ reflejan cómo la de-formación de las conciencias individuales es esencial para la evolución de la conciencia social. A medida que las personas desafían y cuestionan las normas establecidas, se inician los cambios que gestan una nueva conciencia colectiva más inclusiva y equitativa. Pero, la de-formación de las conciencias individuales casi nunca aparece sin resistencia. Durante las transformaciones sociales no pocas pueden aferrarse a visiones previas del mundo, negando nuevas percepciones. La resistencia individual y la necesidad de formar una nueva conciencia colectiva se enfrentan entre sí. Requiere abandonarse estructuras mentales obsoletas para abrirse a distintas maneras de comprensión. La resistencia al cambio y el miedo a lo desconocido son elementos que complican dicho proceso. Desde una perspectiva filosófica, la de-formación de las conciencias individuales en la construcción de una nueva conciencia social resuena con la dialéctica de Hegel. Su tesis de las conciencias individuales existentes se enfrenta a la antítesis del cambio y la confrontación de ideas, sintetizándose en una nueva conciencia colectiva.
Es bien sabido además que la
consciencia, tanto personal como colectiva, se de-forma desde el subconsciente
y el inconsciente. El subconsciente con sus experiencias, emociones y
pensamientos no conscientes, actúa como el primer campo de juego en la
de-formación consciente. Esto se observa claramente en los sesgos. Prejuicios
arraigados, adquiridos a lo largo de la vida que afectan tu visión sin que
estés plenamente consciente de ello. Lo muestran los estereotipos culturales
incrustados en el subconsciente que distorsionan la manera en que ves a
los demás y, por ende, influyen en la realidad social. Más allá del
subconsciente individual, se encuentra el inconsciente colectivo, un concepto
propuesto por el psicólogo Carl Jung. Este reservorio compartido de imágenes
arquetípicas y símbolos culturales modela las narrativas sociales. Mitos y
cuentos populares transmitidos a lo largo de generaciones tienen raíces en el
inconsciente colectivo. La manera en que estos arquetipos influyen cultural y
socialmente subraya cómo la de-formación de la consciencia sobrepasa el contexto individual. La publicidad utiliza técnicas
que apelan directamente al subconsciente para influir en las decisiones de
compra. Colores, formas y mensajes cuidadosamente diseñados se interconectan
para activar respuestas inconscientes. Resulta evidente en la
asociación –comunicación- de ciertos productos con emociones o estilos de vida
deseados, influenciando así las preferencias del consumidor sin que él esté
plenamente consciente de tal manipulación. Los medios masivos de comunicación desempeñan
un papel clave en la de-formación de la consciencia colectiva. Taladran hasta
los niveles más profundos de la psique social. Repetir ciertos temas, imágenes
y narrativas contribuye a la construcción de una realidad compartida. Es el
caso de la propaganda en los sistemas capitalistas. Ellas ilustran cómo la
manipulación de la información puede de-formar la consciencia colectiva, creando
realidades alternativas de consumo y alienación. El concepto de: “medios de comunicación” perfectamente
puede ser extendido no sólo a los medios tradicionales que conoces hoy, sino a
cualquier espacio que establezca un enlace comunicativo entre diferentes entes
y/o fenómenos. El mundo y su universo es un vasto sistema de comunicación con
incontables medios para llevar a cabo la interconexión de todo lo existente.
Por otra parte, la sugestión y la
hipnosis social son fenómenos que operan directamente en las capas mentales más
profundas. En situaciones de masas o eventos colectivos, la sugestión puede
desencadenar comportamientos que van más allá de la lógica individual. Por
ejemplo, en movimientos políticos o religiosos lleva a la adopción de creencias
y acciones sin una reflexión consciente. La de-formación de la consciencia
plantea preguntas impactantes sobre la realidad y libertad individuales. ¿Hasta
qué punto eres consciente de tus elecciones y percepciones? ¿Cuánto de tu
realidad es moldeada por fuerzas más allá de tu entendimiento consciente? Estas
cuestiones son abordadas en la obra de psicólogos como Sigmund Freud y Jacques
Lacan, quienes se dedicaron a investigar la psique humana.
El poder ha evolucionado fuera de sus
estructuras tradicionales para sumergirse en los laberintos de la psicología
humana. Manipular las mentes personales y colectivas se ha convertido en un
objetivo fundamental para quienes buscan controlar sociedades. Este fenómeno,
impulsado por técnicas psicológicas respaldadas con avances
científico-tecnológicos, define la base de poder de la nueva plutocracia. Así
lo evidencia la publicidad actual, que utiliza estrategias para influir en las disímiles
decisiones individuales. Crear necesidades ficticias y manipular emociones son
técnicas que explotan la psicología del recpetor o consumidor. Por ejemplo, la
"obsolescencia programada" en productos electrónicos ilustra cómo se
induce a la sociedad para que busque constantemente la novedad, alimentando el
ciclo de consumo y “estatus”. Otra técnica muy usada es el perfilado
psicográfico, empleada por plataformas digitales y campañas políticas. Se basa
en la segmentación precisa de la población según sus características
psicológicas. Este enfoque investiga los datos demográficos para comprender las
motivaciones esenciales de los individuos. El escándalo de Cambridge Analytica
reveló que los datos de millones de usuarios en Facebook fueron utilizados para
crear perfiles psicográficos y personalizar mensajes políticos. Por mucho, la
ingeniería del comportamiento también se ha convertido en una práctica común. Aplicaciones
y plataformas digitales utilizan algoritmos diseñados para mantener a los
usuarios enganchados. Las notificaciones push y el diseño de interfaces
adictivas demuestran cómo las técnicas psicológicas se entrelazan con la
tecnología para influir en el comportamiento y la atención personal. La
ingeniería del comportamiento se fundamenta en teorías psicológicas,
sociológicas y económicas que explican cómo y por qué las personas toman
decisiones y actúan de ciertas maneras. Entre las teorías más relevantes se
encuentran la del aprendizaje, de la persuasión y la economía del comportamiento.
Todas ellas proporcionan un marco conceptual para comprender y modificar el
comportamiento humano.
En tanto, la persuasión a nivel cognitivo basada en principios psicológicos, se despliega sistemáticamente en política
y publicidad para condicionar la toma de decisiones. Estrategias como el framing
(encuadrar un tema de manera específica) y el priming (activar ciertos
conceptos previos) buscan dirigir los pensamientos y percepciones individuales.
En el ámbito político, la forma en que se presenta una información influye
sustancialmente en la interpretación que cada persona hace de la misma.

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