“Nosotros llegarÃamos muy lejos si con el trabajo de masa ganamos esta batalla. Nosotros llegarÃamos muy lejos si introducimos hasta su grado máximo la democratización del proceso. No puede haber ningún Estado más democrático que el socialista, no puede; ni debe haberlo. Es más: si el Estado socialista no es democrático, fracasa (…) sin las masas, el socialismo pierde la batalla: se burocratiza, tiene que usar métodos capitalistas, tiene que retroceder en la ideologÃa. Asà que no puede haber sociedad más democrática que la socialista, sencillamente porque sin las masas el socialismo no puede triunfar.”
La cita que encabeza este texto, pronunciada por Fidel el 3 de septiembre de 1970, destaca la esencia misma de la democracia en el contexto actual. Es un potente recordatorio de que ella es esencial, e inherente al éxito de nuestro socialismo. Más que una mera forma de gobierno, la democracia se convierte en un principio rector, un arma indispensable, una brújula moral que guÃa el rumbo hacia la emancipación del pueblo. La esencia del socialismo auténtico yace en su compromiso con la participación concreta de las personas para tomar decisiones polÃticas, económicas y sociales. Este ideal no se limita a los procesos electorales, sino que permea todos los aspectos de la vida pública y privada, desde la planificación hasta la gestión de los recursos naturales, desde la cultura hasta la educación.
El socialismo si no es democrático se destruye. Implica ampliar a su máxima expresión los derechos civiles, la redistribución equitativa del poder y la riqueza. Se trata de una lucha constante contra desigualdades estructurales, nepotismos y corrupciones que amenazan con socavar los fundamentos del propio sistema social. El socialismo cubano no funciona con retóricas vacÃas ni calcos dogmáticos. El pueblo necesita resultados. Exige un compromiso profundo con la participación popular y su autogestión. Sabe que con la cultura adquirida durante décadas, trabajando unidos, siendo pragmáticos ya la vez defensores de nuestros principios saldremos adelante. Lleva a crear y fortalecer mecanismos de rendición de cuentas que garantizan transparencia y responsabilidad en el ejercicio del poder. Significa el impulso de una cultura polÃtica renovada, basada en el diálogo, el debate, el respeto a la diversidad de opiniones y perspectivas, buscando en cada momento llegar a la mejor solución del problema.
Sin embargo, pasar de la teorÃa a la práctica no es un camino fácil. Requiere enfrentarse constantemente con fuerzas conservadoras y reaccionarias que pretenden sabotear el proceso de desarrollo, restaurar el statu quo de privilegios y exclusión. No menos importante es cambiar las estructuras mentales y sociales de nuestro lado, arraigadas en concepciones desfasadas.
La lucha por el socialismo auténtico es inseparable de la lucha por la participación real y el empoderamiento de las comunidades. Es la lucha por crear una ciudadanÃa activa y solidaria. Las personas motivadas por un orden social más justo y humano. Es la lucha para mantener un Estado que sirva como instrumento al servicio de su pueblo, y no al revés. La verdadera democracia socialista representa un ideal humano. Es el horizonte que invita a imaginar y caminar hacia un mundo mejor para todos. Es la forja diaria de una sociedad sustentada por su libertad. Donde cada individuo tiene oportunidades para desarrollar plenamente su potencial y contribuir entre todos al bienestar común. Cualquier sociedad es el resultado de la interconexión orgánica de sus individualidades. La situación actual nos desafÃa a reinventar nuestras instituciones y prácticas en función de un sistema fuerte y emancipador. Es la garantÃa de que, como dijera Fidel, "sin las masas, el socialismo pierde la batalla" . Solo a través de la participación y el protagonismo de todos los cubanos podremos construir el paÃs que queremos.
Hoy, como afirmara antes Fernando MartÃnez Heredia: “ el gran dilema planteado es desarrollar el socialismo o volver al capitalismo”. Y cada acción realizada, sea consciente o no, nos conduce hacia uno u otro rumbo. Precisamente, la conciencia es aquà el punto medular. Únicamente formando conciencias forjaremos el camino que nos conduzca al destino anhelado. Tal objetivo conlleva a resolver complejos complejos con soluciones creativas. El socialismo cubano debe adaptarse a la realidad presente del siglo XXI. Tiene que articular un proyecto polÃtico y económico que resuene con las necesidades y aspiraciones reales de la gente. Hay que repensar y actualizar los principios y valores de nuestro programa en el contexto de la globalización y la revolución tecnológica que sigue colonizando al mundo usando formas más sofisticadas.
Constituye una tarea urgente y vital fomentar polÃticas que dinamicen la economÃa como motor del desarrollo y progreso social. Para hacerlo se necesita conocimiento, creatividad e innovación. Sobre todo, buscando tener maneras alternativas de propiedad y gestión, como la economÃa social y cooperativa que potencien las relaciones y el bienestar común. La máxima es desarrollar dÃa a dÃa cada uno de los frentes que conforman nuestra sociedad, observando, creando espacios transparentes de discusión, teniendo métodos eficientes de recolección, medidas, ejecución y seguimiento de, cambiando todo lo que debe ser cambiado, actuando con rigor y profesionalidad. . . hasta obtener el resultado esperado. Los esfuerzos son válidos y reconocidos, pero no son suficientes para definir partidos. Es el mismo juego emprendido entre dos rivales opuestos que se complementan. Para ganarlo hace falta jugar bien y anotar más carreras que el equipo contrario. Aferrarse a lo hecho en el pasado no garantiza que funcione en el presente, ni en el futuro. Generalmente no funciona. O lo hace ineficientemente porque responde a condiciones especÃficas del momento en que fue creado, no a la situación actual. Ningún porvenir es inevitable. Seremos arrastados hacia el capitalismo si dejamos que su corriente nos haga regresar. Llegaremos hasta la cima del socialismo auténtico si somos más sabios y valientes. Debemos tener claro que, el capitalismo ya cumplió su rol histórico y debe quedar atrás. Desde ese antecedente, si la especie humana desea salvarse necesita parir una comunidad distinta. Desde esta concepción la Cuba humanamente socialista se vuelve un valorarte de inspiración y esperanza.
Cuando un niño nace revoluciona el mundo de sus padres y familiares. Un nacimiento es como una revolución que no debe olvidarse ni dejarse atrás. Va siempre con quienes la concibieron, cuidaron y vieron crecer. La vida misma que surge es una revolución. Una revolución que pasa por etapas, evoluciona, madura. La cuestión aquà es si la Revolución sigue siendo ella, cambiada a través del tiempo. O si por el contrario, llegado a un punto aparece entonces lo que MartÃnez Heredia llamaba “la posrevolución” .

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